Cuentos de Oriente y Occidente Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín


Dos Pétalos

El espejo de Matsuyama

En Matsuyama, un matrimonio de jóvenes campesinos vivía muy feliz con su pequeña hija. 
Un día, el padre tuvo que ausentarse por largo tiempo…
Luego de varias primaveras él regresó a casa.
-Para ti -le dijo el marido- te he traído un regalo. Míralo y dime qué ves. 
-Veo a una hermosa joven que me mira y mueve los labios como si quisiera hablarme.
La mujer quedó encantada con aquel maravilloso regalo y lo guardó con sumo cuidado.
Años más tarde, la madre enfermó. Y cuando comprendió que la muerte se acercaba, llamó a su hija y le dijo: “Sé que pronto moriré, pero no te entristezcas. Cuando ya no esté, prométeme que todos los días te mirarás en el espejo”.
Una tarde el padre vio a su hija conversando con el espejo y, ante su sorpresa, la muchacha dijo: 
-Padre, todos los días veo a mi querida madre y hablo con ella.
El padre, emocionado, no le dijo que lo que contemplaba en el espejo era su propio reflejo.

(*) Cuento japonés anónimo sobre el cual se inspiró la coreografía Dos pétalos