En todo estás vos

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Todo está atravesado por el ritmo. Son formas que percibimos a nuestro alrededor y dentro de nosotros mismos. Los ciclos de la naturaleza, las concatenaciones de ruidos y sonidos de las ciudades, nuestra respiración, nuestros pasos al caminar. La percepción ordena combinaciones de sucesos, generando la sensación de ritmo. Este ordenamiento requiere una diferenciación de los sucesos. Si puedo diferenciar, puedo reconocer ritmo. ¿Si no podemos diferenciar percibimos, en cambio, textura? Nos propusimos una investigación específica sobre métrica, acentos, motivos, textura, regularidad, irregularidad. Tomamos distintas variables escénicas como elementos capaces de generar un ritmo determinado. Como las escenas se rigen por el ritmo, y no sólo por el contenido, nos encontramos con una tensión entre ritmo y relato. A mayor tratamiento rítmico específico menor percepción de relato y viceversa.

¿ES EL TRABAJO EL GENERADOR
DEL RITMO EN NUESTRAS VIDAS?
Ante el avance del capitalismo financiero por sobre el capitalismo industrial, sumado a las nuevas tecnologías, la tendencia pareciera ser la de diluir los horarios de trabajo en pos de una absoluta disponibilidad. Los bordes se disuelven, la forma se vuelve menos visible y esto promueve una modificación en nuestra percepción rítmica de la vida. Así como las manifestaciones antipolíticas tienden a ritmos irregulares (cacerolazos), a diferencia de los ritmos de la militancia (bombos con tempos regulares de las marchas), el tempo del trabajo flexibilizado y precarizado adopta también una forma más irregular.
En este proceso tomamos como disparadores distintas facetas de lo rítmico, tanto en su aspecto técnico, como también nos nutrimos de los alcances políticos, económicos y, sobretodo, filosóficos del ritmo. Es que percibir el ritmo como una forma detrás de los acontecimientos, como una membrana que envuelve el contenido, nos conecta quizás con el Sentido, con aquella porción de nuestra experiencia que no podemos nombrar.
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