EL ENFERMO IMAGINARIO

  • Molière / Didym 


EL AUTOR

Jean-Baptiste Poquelin, más conocido como Molière (1622-1673), provenía de una familia de tapiceros y desde muy joven se sintió atraído por el teatro. Para no avergonzar a su familia –en esa época, la del actor era una actividad poco digna– adoptó su famoso seudónimo, nombre real de un mediocre comediógrafo. Fundó la compañía L’llustreThéâtre, con la que inició una gira que duró trece años, hasta que en 1655 escribió su primer éxito: El atolondrado. El segundo, Las preciosas ridículas (1659), fue fulminante y provocó la exasperación de las compañías rivales. A partir de entonces, la vida de Molière transcurrió bajo la influencia y protección de Luis XIV, el Rey Sol, y tuvo los altibajos de las constantes intrigas palaciegas. El autor sufrió la censura –de la Iglesia, de los nobles, de los funcionarios reales– por empeñarse en satirizar los vicios de la corte en obras como Tartufo, El avaro, Don Juan, El misántropo, El burgués gentilhombre y El enfermo imaginario. Molière murió el 17 de febrero de 1673. Las autoridades religiosas se negaban a permitir su entierro cristiano apelando una disposición que vedaba el mismo “a las personas públicamente indignas, como excomulgados, infames, prostitutas, concubinos, usureros y comediantes”. Luis XIV tuvo que intervenir y logró que, cuatro días después, fuera enterrado en suelo sagrado, aunque por la noche y sin pompas. Para su epitafio había escrito lo siguiente: “Aquí yace Molière, el rey de los actores: / en este momento hace de muerto / y de verdad que lo hace bien”.