Parias

  • Basada en Platónov de Antón Chéjov

  • Dirección Guillermo Cacace


La obra

Espectáculo recomendado para mayores de 13 años. Contiene escenas de desnudez.

 

Hemos llamado Parias al mismo texto que Chéjov llamó Los sin padres (Orfandad) y al mismo texto que su destino editorial quiso que se lo conociera como Platónov.

Parias se configura en nuestra puesta como una suerte de eterno ensayo sobre cómo abordarlo. 

Ironizando con las categorías jugamos a auto-rotularnos como “realismo ebrio”. Lo ebrio como apología de un procedimiento que no necesita de la pura lucidez intelectual o la parodia evasiva como lenguaje para concebir la aventura teatral. Lo ebrio como un puro cuerpo creando acontecimiento desde el mareo de su pensamiento. Salimos a la búsqueda de una fiesta a retomar. Una fiesta rota que nos proponga otros posibles modos de estar juntos. 

Es la primera obra de un –por entonces- muy joven dramaturgo, un autor que es él en estado germinal y es también todos los que admira. En esta pieza Chéjov mata a Shakespeare pero muestra la sangre en el cuchillo. Es una obra adorablemente fallida e imposible de reconstruir en su integridad literaria porque algunas de sus páginas se perdieron en el tiempo… Se presenta a nosotros llena de fisuras en las que nos aloja generosamente.

“Lo paria” intenta una territorialización ruso/argentina para esa orfandad más grande que habita nuestros días. Orfandad preciosa pues mata las certezas. Orfandad temible porque nos aferra a una contingencia algunas veces inescrupulosa ya que no sabemos cómo andar sin padre ni madre… 

Orfandad en tensión.

Denuncia encarnada de las jaulas morales…

¿Dios, el gran padre, ha muerto?

Tal vez no. Tal vez sólo sea una expresión de deseo. Una intermitencia. Tal vez lo demoramos en estado vegetativo en algún hospital sin presupuesto. Y mientras él agoniza alguien toma su máscara y la usa para organizar el carnaval perverso que manipula miles de destinos.

 

Dirá Mijaíl Platónov:

Hamlet temía a los sueños, 

yo le temo a la vida…

Giro copernicano en un 

modo de entender el mundo… 

 

Guillermo Cacace