Una ciudad de provincia

  • de Rodrigo Moreno

Una ciudad de provincia es el nuevo largome­traje del realizador argentino Rodrigo Moreno, cuya filmografía previa incluye títulos como El custodio y Un mundo misterioso, además de haber sido codirector de Mala época y El descanso, dos films seminales del así llamado Nuevo Cine Argentino. La película tuvo su pre­mier mundial en el 19° Bafici (donde obtuvo una Mención Especial en la Competencia Argenti­na), seguida por una exitosa presentación en los festivales de Viena y Rotterdam, entre otros eventos cinematográficos locales e internacio­nales.

“La cámara de Moreno recorre la ciudad de Colón, Entre Ríos, retratándola en diversos as­pectos sin más eje temático que descubrir la dis­creta belleza de la vida cotidiana en una ciudad en algún punto equidistante en su dimensión y actividad entre las grandes ciudades y los pequeños pueblos. Este retrato va pasando por distintas zonas y personas: el río, la playa, los ba­res, los negocios, la vida nocturna, las calles, por momentos utilizando el audio de modo indis­tinguible, casi de fondo, y por otros –como en el largo recorrido en moto de dos mujeres por la ciudad– poniéndolo en primer plano. El desafío del film es encontrar la manera de retratar a una ciudad a la que podríamos definir como normal o común y convertirlo en materia cinematográfi­ca interesante, rica para la observación, a la ma­nera de un retrato fotográfico en movimiento. Moreno lo consigue, la mayor parte del tiempo, deteniéndose en algunos detalles y recorriendo tanto su arquitectura más destacada como su centro comercial más convencional. Es compleja la tarea que Moreno se propuso ya que no hay nada más inasible –por más visible que sea– que la “vida común”. Y hacerlo sin usar ningún hilo narrativo ni personajes a seguir plantea un desa­fío aún mayor. Pero el realizador de Un mundo misterioso sale airoso de su autogenerado pro­blema, llevando al espectador a hacer sus pro­pias asociaciones con su historia, con su mirada y hasta con su propia ‘normalidad’…” (Diego Lerer, Micropsia).

“No sabemos si existe algo tras el sencillo acto de bajar los brazos y relajarse, dejarse llevar, ni tampoco si es justo o importante hablar del tamaño de un film, porque como bien sabemos este es siempre relativo y la grandilocuencia no implica precisamente que las imágenes vibren con nervio. Dicho todo esto, no queda más que pararse y recibir con un aplauso (si no con un abrazo) a la nueva película de Rodrigo Moreno, un film del que salimos bronceados, con horas de sueño recuperadas y nuevos rostros que incorporar a nuestro catálogo de amistades y conocidos; un film en el que la cámara observa sin crispación ni interrogantes subrayados, con un reposo y un desenfado propios de las vaca­ciones, que escucha en todo momento, elimina jerarquías y simplemente deja que la vida se explique a sí misma” (Fran Gayo, del catálogo del 19° Bafici).