UNA PIONERA FEMINISTA EN EL SIGLO XX, REVISITADA

MARÍA GRANATA POR MARÍA GRANATA

María Granata (Buenos Aires, 3 de septiembre de 1923) dice que empezó a interesarse por la poesía a partir de la lectura de Giacomo Lopardi cuando era niña y a instancias de su padre, un médico italiano que murió cuando ella tenía once años. Poeta, narradora y ferviente dirigente política desde los comienzos mismos del peronismo, Granata despliega –sobre todo en sus cuentos para niños- una realidad extrañada que explora cuáles son nuestras marcas identitarias en el contexto del mundo. Quizás su obra más conocida sea Los viernes de la eternidad (1971), y entre sus libros para niños destacan El perro sin terminar (1984), El tren que aprendió a jugar y otros cuentos (1987), Tatitón aventurero (1987), y Agustín y la ventanita (1996). A continuación, algunas de sus reflexiones.

 

“Cuando se le pregunta acerca de su actitud frente a la creación, de qué manera resuelve su tarea poética, responde que no tiene esquemas, que generalmente todo arranca de un primer punto fundamentalmente emotivo que se va desarrollando lentamente, con referencias de estímulos subjetivos, sentimientos de color y forma, y una abrumadora carga de imágenes.

-A veces, el poema ya está hecho cuando me decido a escribirlo.”

Nora Echenique, María Granata, de regreso y con color humano.
Revista El Contemporáneo, 1966

“-¿Cómo se define María Granata como narradora?
-Una suerte de explorador. El atractivo que para mí tiene la narración es que me permite adentrarme en la naturaleza humana. Considero que necesito forzosamente la realidad. Pero la realidad que más respeto es la que puede estar representada por los sentimientos y las pasiones del hombre. La realidad más viva.”

Con María Granata. El realismo fantástico llega a nuestras pantallas
Revista Todo Cine, número 3, mayo de 1981

“MERCADO -¿Y usted cuándo empezó a escribir, a qué edad, por qué motivo?
GRANATA –Casi perdí la cuenta de los años, era muy chica. Mi padre era un médico italiano que adoraba la literatura y él me hacía leer nada menos que la poesía de Lopardi. Es probable que alguien pueda explicar psicológicamente que escribo en su homenaje. No lo sé racionalmente. Empecé haciendo poesía, ni soñé escribir novelas. Casi de golpe se me aparece el personaje de ‘Los viernes de la eternidad’. En eso soy muy aventurada, no escribo con planes, ni con fichas, ni con informes. Escribo así, internándome en una aventura que no sé cómo va a terminar.”

Orlando Barone, María Granata. El impulso vital y la estética
Revista Mercado, 4 de junio de 1981

“-(…) Además, yo no creo en la inspiración, creo más bien en que uno va acumulando cantidad de cosas importantes, la materia prima preciosa, realmente que sale de los seres mismos y que hay un momento en que todo eso se organiza solo, en el inconsciente, casi con extrema lucidez. Todo esto después de un proceso de cosas que están dentro de uno que han llegado y que se han incorporado a uno, que maduran…”.

María Inés Bonorino, María Granata. Un partido único
El Día, 1983

“El Grillo –Si tuviese que definir a María Granata, ¿qué diría de ella?
-Diría que es un ser consustanciado con todo lo exultante pese a lo adverso, atraído por las soluciones y no empantanado en los problemas. Alguien muy apegado al mundo concreto tanto como a la abstracción… Un ser cuyo desconcierto mayor es la incomprensible brevedad de la vida humana.”

Horacio Semerano, Entrevista a María Granata
Revista El Grillo, número 40, 2005

En María Granata. Entrevistas. Colección Una muchacha bonaerense
Instituto Cultural – Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, 2024

 

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