ENTREVISTA CON NORA ROBLES Y PEDRO CALVEYRA

STEKELMAN ES LA PIAZZOLLA DE LA DANZA

La consagrada pareja de tango, clave en la historia de la compañía Tangokinesis, habla del recorrido compartido junto a su fundadora, Ana María Stekelman, y aporta algunos detalles de su participación en la reposición del programa-homenaje integrado por obras de la gran coreógrafa.

Foto Carlos Furman

Uno de los más valiosos reconocimientos que tienen los grandes artistas, sobre todo aquellos que le dieron impulso a un nuevo movimiento y más desempeñando también el papel de maestros, es el legado que dejan en las generaciones siguientes. 

Es el caso de Ana María Stekelman y la pareja de tango que forman Nora Robles y Pedro Calveyra, protagonistas de la compañía Tangokinesis y responsables precisamente de reponer todo lo relativo al género (como en otras oportunidades que el Ballet Contemporáneo reestrenó trabajos de la coreógrafa), tanto en La consagración del tango, como en una escena de Bailando en la oscuridad.  

Compartir caminos

Robles recuerda que comenzaron a trabajar con ella en 1990: “es nuestra maestra, conocemos a fondo su lenguaje, trabajamos mucho con el Ballet del San Martín; ya en la época en que Elizabeth Rodríguez y Miguel Ángel Elías bailaban, nos presentamos con ellos en la Sala Martín Coronado. En cuanto a este programa, estuvimos en la génesis de La consagración del tango, creada para originalmente para Julio Bocca”. 

Calveyra también recapitula el origen del recorrido que compartieron con Stekelman: “Nosotros trabajábamos con Copes y necesitábamos una dirección, alguien que nos guiara. En una audición, quedamos para un espectáculo de ella, Imágenes; ahí nos conocimos. Robles aclara: “Ambos teníamos formación en danza clásica y veíamos que podíamos hacer algo más que el tango tradicional, pero en ese momento estaba todo muy dividido”. Calveyra señala que ellos hacían trucos distintos a lo convencional, como sacar a la mujer del piso; “eso le gustaba mucho a Ana”. 

Continúa Robles: “Ana también quería explorar otras cosas y se dio la conjunción. Esa fue la semilla de Tangokinesis, ya que se fueron sumando más parejas”. Calveyra destaca que “Stekelman fue una pionera no sólo en mezclar el tango y la danza contemporánea, sino también las músicas; los grandes compositores clásicos, como Vivaldi o Beethoven, se encontraban con el tango. Fue explosivo, como sucedió en su momento con las creaciones de Ástor Piazzolla. Ella es la Piazzolla de la danza, renovó el tango a través de estas combinaciones”.

Robles reflexiona sobre esa fusión tan particular, ese diálogo fructífero que caracterizó a Stekelman y a Tangokinesis: “Nos especializamos en esa fusión, la fuimos trabajando con los años, no se dio de repente, fue un largo proceso, un lenguaje que fuimos generando. Y muchas de las obras de Tangokinesis después se trajeron acá como Bolero, Bésame o Beethoven B. De la misma manera, La consagración del tango se armó con nosotros, pero luego se la pasamos a Bocca. Y nos reímos porque ese adagio, el dúo correspondiente a Romance del diablo de Piazzolla, también lo montamos inicialmente nosotros, pero después lo bailaron con el torso desnudo y con un clima muy especial Cecilia Figaredo (quien colaboró en la reposición actual del dúo por el Ballet) y Julio Bocca, así que nos quedamos con las ganas y lo volvimos a trabajar, más tangueado y vestidos, en otra obra de Ana, Piazzollas”. 

Abrir caminos

Conversar con esta pareja de “discípulos” de Stekelman completa la información sobre su frondosa carrera, pero además le hace justicia a su talento y capacidad. “Ana tiene un caudal increíble. El año pasado nos montó dos dúos. Pasa el tiempo y siempre mantiene esa mirada tan interesante. Es el ojo de la maestra”, afirma Robles. Calveyra agrega que “Ana hacía bailar a cualquiera. Venía alguien que no sabía nada y lo convertía en un gran bailarín. Pasan los años y la creatividad está intacta, saca expresiones particulares de cada intérprete y lo más grande que puede tener una persona lo descubre a través del movimiento. Cuando algo no nos funcionaba, ella lo destrababa y todo volvía a fluir. Además, traía más materiales. Nos leía para instalar la poética de la obra que estábamos por hacer”. Robles reflexiona al respecto: “Nos invitaba a trabajar con algo en la cabeza, no sólo pasito a pasito. Y además era muy generosa en el intercambio, te proponía y te dejaba proponer, no todos los coreógrafos son así”.

Calveyra hace mucho hincapié en el trabajo con la música de la coreógrafa, que en este programa se advierte en Bailando…, en el bordado de composiciones muy distintas, y en el diálogo de Piazzolla con Stravinski en La consagración… “Pero incluso Ana nos hacía usar la voz, un sonido vocal en medio de un baile puede decir muchas cosas. Y bailábamos cualquier sonido, como gotas cayendo de canillas o truenos”. “Ese recurso era muy usado en danza contemporánea, pero en tango no era tan común en aquel momento. Ana llevó el lenguaje de tango fuera de su contexto tradicional y de esta manera también a distintos públicos”, afirma Robles, que además recuerda cómo se le presentó todo un mundo nuevo en esa fusión del tango y la danza contemporánea, algo absolutamente inédito en aquel momento para alguien con su formación. “Hoy se alternan más las formaciones, pero antes costaba mucho que una bailarina de clásico rodara por el piso. En aquel momento, ¡que no se te ocurriera soltarte el rodete! (risas). Y Ana abrió un camino novedoso con su propuesta”.

 

 

Continuar caminos

¿Cómo se traspasa todo lo aprendido y creado con ella a estas reposiciones?

Robles explica que “de tantos años de trabajar juntos, nos van quedando sus indicaciones. (En mi caso, además, cuando trabajaba con la compañía de Bocca, me nombró codirectora de Tangokinesis, toda una responsabilidad). Ahora repusimos la parte de La cumparsita de Bailando en la oscuridad, manteniendo la estructura, pero profundizando lo tanguero. Yo les decía a los chicos, acordándome de lo que ella nos marcaba: ‘más expresionista tiene que ser. Ahora te quiero, ahora no, se tiene que identificar el arrepentimiento, el ir y venir de una relación’. Es una Cumparsita que nos trajo muchas satisfacciones, la fuimos modernizando y actualizando, con más pasos de tango y más rapidez, y ahora Ana nos pidió que trajésemos esta última versión nuestra en lugar de la original que se había montado para el Ballet en 1988; así que tratamos de pasarle ese espíritu al Ballet. También les insistimos en la importancia de mantener el estilo del tango en velocidad”. 

En cuanto a La consagración…, Robles recuerda su estreno en París interpretado por el Ballet Argentino de Julio Bocca, luego de unas pocas funciones en Mar del Plata y una pequeña gira por España (también hubo algunas funciones en el Luna Park). “Se presentó en el marco de una gala de presidentes, después del Ballet de la Ópera. Julio era como el Messi de la danza, los bailarines franceses se quedaban a mirarlo”.

Y ahora es el turno de que el Ballet Contemporáneo se luzca con esta coreografía. Por eso tomaron clases de tango con Robles y Calveyra para apoyar el estilo de tango-salón, entender los dos roles, el del líder y el que lo sigue. Robles destaca que es un grupo muy trabajador, del cual tuvimos muy buena aceptación. Se van acostumbrando a “bajar más al piso, bajar el peso, en general a las bailarinas con formación clásica o contemporánea les es más difícil a veces dejarse llevar. Hay toda una técnica para aprender a seguir, dejar de imponer, dejar de anticipar que el otro va a hacer tal cosa, dejar que suceda, bajar la energía y sensibilizarte con el otro. Ahora también estamos trabajando el estilo tanguero del personaje principal que en su momento hizo Julio Bocca y ahora interpreta Vicente Manzoni en el primer reparto”. Calveyra agrega que “cada paso es un sentimiento en el tango. Hay que saber recibir y generar, conducir el movimiento y a la vez crear el espacio. Aparte del mecanismo, siempre está la parte expresiva; son actores, aunque no hablen, hay que expresar con el movimiento”. 

Calveyra y Robles cumplen con creces la misión de transmitir y traspasar el legado de la maestra y lo hacen con enorme compromiso y entrega. “Es muy importante que se conozca el lenguaje de Ana”, expresa Calveyra. “Estamos muy agradecidos por este homenaje a Ana, es un lindo y necesario reconocimiento”, cierra Robles.

 

Por Victoria Eandi

 

Autor: Victoria Eandi

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