“BENITO CARGA LA BOCA EN SU ESPALDA”
Lizzie Waisse, creadora de Benito de La Boca, reflexiona sobre la figura de Quinquela Martín y sobre este espectáculo que inicia su tercera temporada.
Benito Quinquela Martín nos muestra un camino que me parece fundamental promover: el amor a un barrio, a pintar la aldea para describir el mundo, a seguir a ultranza a una vocación más allá de nuestra procedencia. Todo el dinero que ganó Benito lo donó a La Boca. Fundó la Liga de la Leche, el Hospital Odontológico Infantil, la Escuela Jardín, la Escuela Secundaria, el museo, este teatro… Decía que los chicos que iban al hospital sufrían o lloraban menos gracias a los colores. Su teoría del color incluye la alegría del color. Él pintó en sus lienzos cómo quería que fuese La Boca, porque La Boca que él vio era gris aunque la vislumbraba en una ciudad futura con colores saturados.
En nuestro espectáculo el color y la música están absolutamente fusionados. La obra empieza en blanco y negro como sus primeros grabados y luego se agrega un pañuelo azul (el pañuelo con el que lo abandonaron en el torno de la Casa Cuna), momento en el que aparece una música muy sutil que se transforma en el leit motiv de la obra. Después entra Fiel Destino, el mascarón de proa, un personaje muy lindo porque la gente después lo ve expuesto en el museo, así que podríamos decir que este es un espectáculo inmersivo. Porque cuando el público sale ya no ve La Boca igual que antes: el museo, la escuela, los colores, el río, son la escenografía del espectáculo. Quinquela está acá. Si esta obra continua y sigue viva es porque visibiliza un perfil humano que carga La Boca en su espalda y no le pesa. Si Caminito hoy es patrimonio universal es porque Benito creó la imagen definitiva de La Boca.