Garage Olimpo
Marco Bechis
En el 50° aniversario del golpe cívico-militar de marzo de 1976
Única función especial del largometraje de Marco Bechis, en conmemoración del 50° aniversario del golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976. Se exhibirá en copia de archivo 35mm.
El domingo 22 de marzo a las 18 horas tendrá lugar en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530) una única función especial de Garage Olimpo, el largometraje de Marco Bechis estrenado originalmente en nuestro país en 1999, luego de participar en el Festival Internacional de Cine de Cannes. La proyección, en copia de archivo 35mm, se realiza en conmemoración del 50° aniversario del golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976. La Sala Lugones agradece a Anchoíta Films por la gentil cesión de copia y derechos de exhibición. La función está organizada por el Complejo Teatral de Buenos Aires, dependiente del Ministerio de Cultura de la Ciudad, junto a Fundación Cinemateca Argentina.
“No hay, en Garage Olimpo, verdades agitadas a viva voz, si bien todos y cada uno de los episodios que el film enlaza en una única trama se basan en hechos comprobados, asentados en los distintos ensayos históricos sobre los años previos y específicos de la dictadura. En este sentido, Bechis apuesta por una verdad experiencial, casi confesional de lo vivido por el propio autor en las celdas ilegales, del mismo modo que Lita Stantic, siete años atrás, en Un muro de silencio, tomó la misma decisión de narrar una vivencia que la tuvo por protagonista y, paradójicamente o no tanto, el film tuvo tan poca repercusión comercial como el de Bechis. (…) Pero lo que merece especial atención es que se aleja de aquellos que ven el cine como un derivado impresionista de las crónicas de los periódicos. Ahí, precisamente ahí, en el territorio de la construcción de la ficción, es donde Garage Olimpo se dispara en su asimetría con tanto film aborigen. Porque Bechis emplea la precisión de lo documentado para edificar con eso otra cosa, un artefacto, a partir de unir historias distintas, cambiar o mezclar nombres, como el del centro Garage Olimpo, que no existió, aunque sí existieron Automotores Orletti y El Olimpo, como el apodo de ‘Tigre’ aplicado a un personaje que no es el infausto torturador “Tigre” Acosta, y así sucesivamente. La idea podría ser que esa única ficción remite a que la historia de lo ocurrido en los centros clandestinos fue una sola, con términos específicos pero también con regularidades que se repitieron, de allí que el film de Bechis se aparte nítida, tozuda, afiebradamente de las otras ficciones que convirtieron al genocidio masivo en una suerte de fábrica con moldes a aplicar”. (Sergio Wolf, Nuevo Cine Argentino – Temas, autores y estilos de una renovación).
“En abril de 1977, Marco Bechis –nacido en Chile, de padre italiano y madre chilena, de origen suizo-francés– estudiaba magisterio en el Mariano Acosta de Buenos Aires y era militante de base. Como a tantos otros, la dictadura militar lo secuestró, pero su pasaporte italiano lo salvó de los vuelos de la muerte. Durante quince días estuvo desaparecido en el campo de concentración llamado el Club Atlético, de Paseo Colón y Juan de Garay, hasta que fue expulsado a Italia, donde se radicó. A partir de aquella terrible experiencia, Bechis realizó Garage Olimpo, su tercer largometraje, un film que por su rigor y por su dureza se ganó un lugar en mayo pasado en el Festival de Cannes, en la sección oficial Una Cierta Mirada. La cotidianeidad de un centro clandestino de detención, la minucia diaria del horror, las relaciones entre víctimas y victimarios y los vuelos de la muerte son la materia de Garage Olimpo. Rodada íntegramente en Buenos Aires, con actores argentinos y europeos (la mayoría desconocidos, salvo Dominique Sanda), su estreno en Buenos Aires debería reabrir el debate sobre lo que significaron para el país aquellos años de plomo”. (Luciano Monteagudo, Página/12).

TODAS LAS FUNCIONES COMIENZAN PUNTUALMENTE EN EL HORARIO ANUNCIADO
Garage Olimpo (1999)
Domingo 22 de marzo, 18 horas
SINOPSIS
El sello distintivo de la dictadura militar fue la realización de los “vuelos de la muerte”, con los que se puso en práctica una versión argentina de la “Solución Final”: los prisioneros de los centros de detención clandestinos eran anestesiados y arrojados vivos al océano desde aeronaves militares en vuelo. En este contexto, la trama del film gira alrededor de la historia de María, una joven militante y alfabetizadora. Algunas dificultades económicas han llevado a su familia a aceptar pensionistas, entre los cuales está Félix, un joven tímido y enamorado de María, que no parece tener pasado ni familia y dice trabajar como sereno en un garage. Félix y María no estarán ajenos al contexto en el cual se desarrollan sus vidas.
FICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA
Argentina/Italia/Francia, 1999
98 minutos
Color / Español, francés, italiano
35mm
Dirección: Marco Bechis.
Producción: Amedeo Pagani, Marco Bechis, Enrique Piñeyro, Diego Dubcovsky, Daniel Burman.
Guion: Marco Bechis, Lara Fremder.
Dirección de fotografía: Ramiro Civita.
Montaje: Jacopo Quadri.
Sonido: Guido Berenblum.
Música: Jacques Lederlin.
Diseño de producción: Rómulo Abad.
Dirección de arte: Caterina Giargia.
Diseño de vestuario Caterina Giargia, Marisa Urruti.
REPARTO
Antonella Costa, Carlos Echevarria, Enrique Piñeyro, Pablo Razuk, Dominique Sanda, Chiara Caselli, Paola Bechis, Ruy Krieger, Marcelo Chaparro, Miguel Olivera, Érica Rivas, Gonzalo Urtizberea, Roly Serrano, Adrián Fondari.
Una producción Nisarga, Classic y Paradise Film.
PALABRAS DEL REALIZADOR
Empecé a pensar esta película cuando empecé a pensar en hacer cine. Ya en 1980, en Milán, junto con Amnesty International, hice una videoinstalación, que se llamaba Desaparecidos-¿Dove sonno?, y que era la puesta en escena de un campo de concentración, en particular del llamado Club Atlético, donde yo había estado. Reconstruí una calle de la ciudad, un corredor con cincuenta televisores en los que flameaba la bandera argentina y pasaban los nombres de los desaparecidos (al menos de los que se tenía constancia en aquella época, que eran unos cinco mil), con la edad y fecha de desaparición, y el sonido eran los goles del Mundial 78 gritados por Muñoz. Esto desembocaba en un corredor subterráneo donde no había absolutamente nada, salvo unos parlantes que colgaban del techo, sostenidos por su propio cable, y que emitían en un volumen muy bajito –como hay en algunas iglesias de Europa– una voz neutra que comentaba qué pasaba en cada zona de un campo de concentración. Era una muestra sin una sola imagen, provocativamente diría, porque en aquella época en Europa existía la morbosa costumbre de hablar de estos temas con imágenes truculentas, con testimonios de torturas convertidos en un espectáculo, algo que yo quería evitar por completo. Aquélla fue mi primera acción artística y ya prefiguraba Garage Olimpo.
El hecho de que los actores sean todos jóvenes y casi desconocidos, por lo menos acá, me permitió trabajar de una manera muy libre. Trabajé sin guion, o mejor dicho, yo tenía el guion (que iba cambiando constantemente, hasta el final del rodaje) pero los actores no; ellos no sabían lo que les iba a pasar a cada uno de sus personajes. El punto central era trabajar de otra manera. Si hacés una película de este tipo y la hacés como todas las demás, no puede salir una película diferente. Yo quería que la película fuera diferente. Era absolutamente indispensable que me trazara una línea de trabajo muy personal, muy definida, que me permitiera estar conectado con mi inconsciente para que todo eso fluyera muy rápidamente. Por lo cual filmé en continuidad, de la primera a la última escena. A su vez, los actores no ensayaron escenas concretas, pero tenían una preparación sobre el personaje que representaban. Por ejemplo: los que hacen de militares habían hecho un mes y medio de entrenamiento militar, con un ex marino que después fue de la Juventud Peronista. Este entrenamiento les sirvió para entrar en los personajes. Sabían por lo tanto los métodos de allanamiento, sacar una pistola, sabían cargarla, pero no sabían lo que les iba a pasar a ellos como personajes. Otro tanto sucedía con los actores que interpretan a las víctimas. Eso me permitió entonces no hacer descansar sobre los actores la responsabilidad de la película, una responsabilidad que a veces es una angustia, que no ayuda al aquí y ahora de un rodaje.
Marco Bechis, entrevistado en 1999 por Página/12.
info
- Funciones: Domingo 22 de marzo,18 horas
- Valor de las localidades: Entrada general $ 9.000 Estudiantes y jubilados $ 5.000
- Dónde: Teatro San Martín, Sala Leopoldo Lugones (Servicio de aro magnético en cualquier ubicación)
- Dirección: Av. Corrientes 1530
Descargar programa en formato PDF
Importante
Ante la eventualidad de la suspensión de la función de un espectáculo, la devolución del pago de las localidades adquiridas en forma presencial se realizará a partir del quinto día hábil exclusivamente en la boletería del Teatro San Martín (Avda. Corrientes 1530).
Una vez comenzado el espectáculo no se permitirá el ingreso a la sala.